Vivo cómo un autómata, la rutina se ha apoderado de mí. Añoro el pasado, recordando aquellos momentos que me hicieron esbozar una sonrisa. Y cuanto más recuerdo, más retrocedo y mejores recuerdos encuentro. No veo futuro y mi presente está vacío, sólo me queda refugiarme en lo que fue. Si estos son los mejores años de mi vida no merece la pena vivir los siguientes. Algunos dirán que estoy en la flor de la vida, yo digo que empiezo a morir, que esta flor se marchita.
Sólo desearía que sus pétalos cayeran más rápido...

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