Insisto en que retomemos las costumbres olvidadas es tan dulce...
No quiero cambiarte. No quiero cambiar a la persona que más me importa, pero si no me quejo a ti ¿a quién? No busco un cambio, se que no lo va a haber, y no quiero que lo haga. No por ese precio...
Yo tenía una vida, ¿sabes? Tenía amigos, pareja y familiares que no me usaban de saco de boxeo. Pero tuviste que llegar tu, subirte a la cima de mi pirámide de prioridades, incluso dejando mis propios principios atrás. Y no me importa. Y no me arrepiento...
Recuerdo los primeros meses y sonrío como un idiota.
Y bienvenidos sean todos aquellos que busquen paz, respuestas o simple compañía.
jueves, 7 de noviembre de 2013
jueves, 25 de julio de 2013
1.Nuevo curso (Jona)
1.Nuevo curso (Jona)
- ¿Me vas a tener ocho horas atado a un poste?
Asentí y le volví a acariciar la crin a Destello mientras trotábamos por la calle. Era temprano, muy temprano, quizá demasiado pero no era capaz de dormir más y estaba nervioso por empezar un nuevo curso, y más en un instituto nuevo.
Destello soltó un relincho de disgusto, pero no aminoró la marcha. Miré el enorme edificio blanco que apareció, imponente, ante nosotros cuando cruzamos la esquina. Era blanco como el mármol, de cuatro plantas de altura; cientos de ventanas miraban al exterior reflejando la luz del Sol y una enorme puerta negra metálica cerrada contrastaba con el pálido de las paredes. En la fachada unas enormes letras metálicas, de casi dos metros de altura cada una, formaban una frase:
INSTITUTO ALCAESTO
"DOLOR Y CONOCIMIENTO"
Tragué saliva. "¿Dolor y conocimiento? ¿Qué clase de psicópata le ha puesto ese lema?" Pensé, y estaba claro que no era el único, Destello también estaba bastante más tenso al cruzar la esquina.
-Este sitio me da mala espina Jona, muy mala espina. Volvamos a la granja.
Negué con la cabeza de nuevo, incapaz de apartar la mirada del cartel. Cada vez más gente se estaba amontonando en la puerta del recinto, y casi todos observaban la enorme frase:
-No, hay que ir. Sólo espero que sea una broma de Bachiller...
sábado, 20 de julio de 2013
"Jake había vuelto a su pueblo. Carmesí a su dimensión. El ahora emperador Jona había despertado el alcaesto y, con él, a su arrogancia. Álex acabó colgado de un árbol, incapaz de soportar haber amado y haber perdido. Patrice ha recuperado a Gramiel, viven juntos en un apartamento en las afueras, dónde se oye frecuentemente gimoteos de un perro. Diego, incordiado por el desequilibrio establecido en la mansión, recorre el mundo nivelando las cosas. Yérick Jr se ha encerrado en su mundo, negandose a salir hasta que su hermana vuelva. Susie llora la pérdida de Lauri, y se maldice cada mañana por haberse dado cuenta tarde de lo que por él sentía. Marcus, sin razón aparente, saludó al sol y ahora es un montón de ceniza llevada por el viento. Khalog no existe, Vida se apoderó de su cuerpo cuando estuvo tan debil por la desaparición de Qiuu. Ella, a su vez, en trance, incapaz de hacer nada más que gobernar sobre los vivos. Tyrion se exilió al mundo de los davanshees, aún sigue buscando a su madre. Goliat ha vuelto a ser de piedra, sin sentimientos. Linta a pasado al otro lado. Draco a entrado en una burbuja, en su mundo, donde aún vive su propia realidad feliz. Jyxno fue asesinado en un atentado en una subasta, a la cual no hubiera ido si Krystal hubiese estado con él, pues era de día. Squeek, liberado al fin, secuestró al resto y ahora están atrapados en el sótano, sometidos a terribles atrocidades
Yo estoy solo, absolutamente solo, sin nadie. Nunca me había parecido tan vacía mi propia mansión. Hecho de menos escuchar a los críos en mi jardín, los múltiples gemidos de media noche que se oían por toda la mansión, y, joder, hecho de menos a Nefiro. Por favor, Bel, si me estás escuchando estés donde estés, haz algo."
Markus De la Cruz.
Yo estoy solo, absolutamente solo, sin nadie. Nunca me había parecido tan vacía mi propia mansión. Hecho de menos escuchar a los críos en mi jardín, los múltiples gemidos de media noche que se oían por toda la mansión, y, joder, hecho de menos a Nefiro. Por favor, Bel, si me estás escuchando estés donde estés, haz algo."
Markus De la Cruz.
sábado, 6 de julio de 2013
La vuelta a la tortilla
Me hallo de nuevo aquí, después de meses sin aparecer, clavando el estandarte del capricho y reclamando lo que me pertenece y yace olvidado. Estas visitas espontáneas se están haciendo de lo más habituales...
Releo mis propias palabras y ya no me parecen mías. Serán fruto del exceso de hormonas, o quizá de una mente infantil que se negaba a dar el ultimo paso (más bien a tirarse por el acantilado) hacia la madurez.
O quizá esta mentalidad fuerte y fría sea el empuje de la adolescencia. Quizá ambas sean una fase y el hombre que estoy forjando en mi no sea nada de lo que aquí se representa.
Amor... Cuantas noches en vela por él, cuantas lágrimas derramadas, cuanta mierda tragada por su culpa. Y ahora pienso en él como lo más inútil y absurdo que existe. No necesito pareja, el cariño lo dan mis amigos y mi diestra es suficiente para mi desfogue personal, apaciguado de cuando en cuando con esta o aquella amiga. Me siento plenamente saciado en todos los aspectos.
Pero no, mierda, claro que no. Saciado si, feliz no. Algo en mí, algo irracional y estúpido grita por renacer a ese poeta roto y apaleado que yace en algún lugar de mí. Ya no siento lo mismo, por nadie, ¿estoy volviendo a ser la rata que utiliza a otros? ¿O estoy llegando a algo peor?
Por favor, si alguien lee esto, quién sea... Ayuda.
Releo mis propias palabras y ya no me parecen mías. Serán fruto del exceso de hormonas, o quizá de una mente infantil que se negaba a dar el ultimo paso (más bien a tirarse por el acantilado) hacia la madurez.
O quizá esta mentalidad fuerte y fría sea el empuje de la adolescencia. Quizá ambas sean una fase y el hombre que estoy forjando en mi no sea nada de lo que aquí se representa.
Amor... Cuantas noches en vela por él, cuantas lágrimas derramadas, cuanta mierda tragada por su culpa. Y ahora pienso en él como lo más inútil y absurdo que existe. No necesito pareja, el cariño lo dan mis amigos y mi diestra es suficiente para mi desfogue personal, apaciguado de cuando en cuando con esta o aquella amiga. Me siento plenamente saciado en todos los aspectos.
Pero no, mierda, claro que no. Saciado si, feliz no. Algo en mí, algo irracional y estúpido grita por renacer a ese poeta roto y apaleado que yace en algún lugar de mí. Ya no siento lo mismo, por nadie, ¿estoy volviendo a ser la rata que utiliza a otros? ¿O estoy llegando a algo peor?
Por favor, si alguien lee esto, quién sea... Ayuda.
miércoles, 23 de enero de 2013
Allí estaba Yérick, rodeado por la más completa oscuridad. En sus brazos yacía muerta una niña con el pelo blanco, casi gris. De la espalda de la niña brotaban dos alas que poco a poco iban perdiendo sus plumas, como si de un árbol en Otoño se tratase. Yérick miraba a su hermana, entre sus brazos, y un ligero sentimiento de tristeza le invadió , pero tardó poco en ahogarse debido al tremendo poder que ahora poseía.
Solamente observó el cuello de su hermana, y allí estaban las inconfundibles marcas de sus colmillos.
Yérick despertó de golpe, en su cama. Estaba sudando, su respiración estaba agitada. Tardó en darse cuenta que los brazos de su hermana lo rodeaban en un abrazo cálido. La miró mientras dormía a su lado, se fijó en su cuello. Estaba mucho más apetecible que nunca. Yérick negó con la cabeza, abrazó a su hermana sin llegar a despertarla y se tapó el rostro con sus alas negras como la misma noche.
Era su hermana. No podía, no debía y, sobre todo, no quería hacerle nada. Pero... esa sensación del sueño, ese sueño que se repetía cada noche... esa sensación de bienestar, de poder y de superioridad... ¿Sería verdad?
Solamente observó el cuello de su hermana, y allí estaban las inconfundibles marcas de sus colmillos.
Yérick despertó de golpe, en su cama. Estaba sudando, su respiración estaba agitada. Tardó en darse cuenta que los brazos de su hermana lo rodeaban en un abrazo cálido. La miró mientras dormía a su lado, se fijó en su cuello. Estaba mucho más apetecible que nunca. Yérick negó con la cabeza, abrazó a su hermana sin llegar a despertarla y se tapó el rostro con sus alas negras como la misma noche.
Era su hermana. No podía, no debía y, sobre todo, no quería hacerle nada. Pero... esa sensación del sueño, ese sueño que se repetía cada noche... esa sensación de bienestar, de poder y de superioridad... ¿Sería verdad?
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