Insisto en que retomemos las costumbres olvidadas es tan dulce...
No quiero cambiarte. No quiero cambiar a la persona que más me importa, pero si no me quejo a ti ¿a quién? No busco un cambio, se que no lo va a haber, y no quiero que lo haga. No por ese precio...
Yo tenía una vida, ¿sabes? Tenía amigos, pareja y familiares que no me usaban de saco de boxeo. Pero tuviste que llegar tu, subirte a la cima de mi pirámide de prioridades, incluso dejando mis propios principios atrás. Y no me importa. Y no me arrepiento...
Recuerdo los primeros meses y sonrío como un idiota.
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