- ¿Me vas a tener ocho horas atado a un poste?
Asentí y le volví a acariciar la crin a Destello mientras trotábamos por la calle. Era temprano, muy temprano, quizá demasiado pero no era capaz de dormir más y estaba nervioso por empezar un nuevo curso, y más en un instituto nuevo.
Destello soltó un relincho de disgusto, pero no aminoró la marcha. Miré el enorme edificio blanco que apareció, imponente, ante nosotros cuando cruzamos la esquina. Era blanco como el mármol, de cuatro plantas de altura; cientos de ventanas miraban al exterior reflejando la luz del Sol y una enorme puerta negra metálica cerrada contrastaba con el pálido de las paredes. En la fachada unas enormes letras metálicas, de casi dos metros de altura cada una, formaban una frase:
INSTITUTO ALCAESTO
"DOLOR Y CONOCIMIENTO"
Tragué saliva. "¿Dolor y conocimiento? ¿Qué clase de psicópata le ha puesto ese lema?" Pensé, y estaba claro que no era el único, Destello también estaba bastante más tenso al cruzar la esquina.
-Este sitio me da mala espina Jona, muy mala espina. Volvamos a la granja.
Negué con la cabeza de nuevo, incapaz de apartar la mirada del cartel. Cada vez más gente se estaba amontonando en la puerta del recinto, y casi todos observaban la enorme frase:
-No, hay que ir. Sólo espero que sea una broma de Bachiller...
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