Me hallo de nuevo aquí, después de meses sin aparecer, clavando el estandarte del capricho y reclamando lo que me pertenece y yace olvidado. Estas visitas espontáneas se están haciendo de lo más habituales...
Releo mis propias palabras y ya no me parecen mías. Serán fruto del exceso de hormonas, o quizá de una mente infantil que se negaba a dar el ultimo paso (más bien a tirarse por el acantilado) hacia la madurez.
O quizá esta mentalidad fuerte y fría sea el empuje de la adolescencia. Quizá ambas sean una fase y el hombre que estoy forjando en mi no sea nada de lo que aquí se representa.
Amor... Cuantas noches en vela por él, cuantas lágrimas derramadas, cuanta mierda tragada por su culpa. Y ahora pienso en él como lo más inútil y absurdo que existe. No necesito pareja, el cariño lo dan mis amigos y mi diestra es suficiente para mi desfogue personal, apaciguado de cuando en cuando con esta o aquella amiga. Me siento plenamente saciado en todos los aspectos.
Pero no, mierda, claro que no. Saciado si, feliz no. Algo en mí, algo irracional y estúpido grita por renacer a ese poeta roto y apaleado que yace en algún lugar de mí. Ya no siento lo mismo, por nadie, ¿estoy volviendo a ser la rata que utiliza a otros? ¿O estoy llegando a algo peor?
Por favor, si alguien lee esto, quién sea... Ayuda.
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