jueves, 25 de octubre de 2012

Y hasta aquí he llegado

Llevo mucho tiempo encerrado en una jaula que yo mismo he forjado, saludando al exterior con una falsa sonrisa desde los barrotes. Y hace poco intenté salir, asomandome al exterior, pero los ataques y la presión casi me hicieron volver.

¿Es justo vivir por y para los demás, sin ser cómo de verdad eres; siendo una arcilla que se moldea a gusto de los que te rodean?

Llevo más de cinco años siendo como los demás quieren que sea. Pienso seguir desviviéndome por los demás, pero siempre siendo yo mismo, sin mentiras ni engaños. Acabé con la rata y hoy acabo con la máscara.

A partir de este día este trovador no se disfrazará más, le pese a quién le pese.


sábado, 6 de octubre de 2012

¿Cuánto vale una lágrima?

Hoy caminaba por la calle observando el suelo cuando algo me hizo levantar la vista. Al final de la calle un niño lloraba porque una de sus pelotas se había quedado atascada en un tejado. Esta misma mañana he visto como una mujer salía de su casa, llorando, mientras su marido era llevado en camilla por dos enfermeros a una ambulancia. Y ambos lloraban, eran circunstancias completamente diferentes pero había algo en común: las lágrimas.

Y eso me hace reflexionar: ¿Cómo es posible que algo tan pequeño pueda tener tantos significados? ¿Cómo es posible que se pueda relacionar la misma lágrima que suelta una madre cuando ve por primera vez a su hijo nacer a la que puede soltar una madre que sostenga la mano de su hijo al borde de la muerte? ¿Cómo un poco de polvo en el ojo provoca la misma reacción que la muerte de un ser querido?

Quiero que penséis en que es la misma lágrima la que soltará una hija al despedirse de su padre en el velatorio que la que llorará un niño que haya perdido su mejor tazo en el patio, la misma lágrima para el pobre que se muere de hambre y para el rico que llora de risa mientras le observa; la misma adolescente que lloraba observando la prueba de embarazo en el baño ahora hace que su hijo suelte una lágrima y se retuerza mientras le hace cosquillas...

En definitiva, llorar es una reacción que todos sufrimos, unas veces u otras, por cualquier motivo. Y ahora que veo que no siempre es malo llorar, igual debería replantearme llorar siempre por dentro... Sólo el tiempo lo dirá.




miércoles, 3 de octubre de 2012

Reflexión sobre una despedida


 He dado un repaso a mi mente, he rebuscado en mis recuerdos y he decidido deciros adiós.

Os digo esto porque en cualquier momento puede suceder algo que me impida despedirme (la parca es muy caprichosa y le gusta cazar por sorpresa), así que aprovecho estas lágrimas escritas para asegurarme de que puedo decir lo que quiero…

Empezaré rogándole un perdón a las personas a las que alguna vez he mentido o he echo daño alguna vez, pues he perdido a gente así; pero más aún me duelen esas personas que, aún habiéndoles hecho daño o haberlas engañado, siguen a mi lado. Tengo un gracias especial a aquellas personas que ahogan mis pataletas, unos con abrazos, otros haciéndome reír y otros llorando conmigo en silencio.

Me veo obligado por mi corazón a dedicar un apartado especial a cierta persona que, por mucho que odio y por mucho daño que me haya hecho, no puedo dejar de querer con todo mi ser. Te doy las gracias por llenar un vacío que me atormentaba por dentro, y por dejar que me acune en tus labios.

Y antes de terminar voy a dedicar unas líneas a aquellas personas que podría haber conocido y, por juegos del destino, nunca hice y quizá ahora formarían una gran parte de mi.

Aún me queda mucho por vivir (espero), pero si ahora mismo muriera os daría las gracias a todos por hacerme valorar un poco esto a lo que se suele llamar vida, pues entre todos formáis la mía.

Desde lo más profundo de un corazón en reformas, gracias.