sábado, 6 de octubre de 2012

¿Cuánto vale una lágrima?

Hoy caminaba por la calle observando el suelo cuando algo me hizo levantar la vista. Al final de la calle un niño lloraba porque una de sus pelotas se había quedado atascada en un tejado. Esta misma mañana he visto como una mujer salía de su casa, llorando, mientras su marido era llevado en camilla por dos enfermeros a una ambulancia. Y ambos lloraban, eran circunstancias completamente diferentes pero había algo en común: las lágrimas.

Y eso me hace reflexionar: ¿Cómo es posible que algo tan pequeño pueda tener tantos significados? ¿Cómo es posible que se pueda relacionar la misma lágrima que suelta una madre cuando ve por primera vez a su hijo nacer a la que puede soltar una madre que sostenga la mano de su hijo al borde de la muerte? ¿Cómo un poco de polvo en el ojo provoca la misma reacción que la muerte de un ser querido?

Quiero que penséis en que es la misma lágrima la que soltará una hija al despedirse de su padre en el velatorio que la que llorará un niño que haya perdido su mejor tazo en el patio, la misma lágrima para el pobre que se muere de hambre y para el rico que llora de risa mientras le observa; la misma adolescente que lloraba observando la prueba de embarazo en el baño ahora hace que su hijo suelte una lágrima y se retuerza mientras le hace cosquillas...

En definitiva, llorar es una reacción que todos sufrimos, unas veces u otras, por cualquier motivo. Y ahora que veo que no siempre es malo llorar, igual debería replantearme llorar siempre por dentro... Sólo el tiempo lo dirá.




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