He dado un repaso a
mi mente, he rebuscado en mis recuerdos y he decidido deciros adiós.
Os digo esto porque en cualquier momento puede suceder algo
que me impida despedirme (la parca es muy caprichosa y le gusta cazar por
sorpresa), así que aprovecho estas lágrimas escritas para asegurarme de que
puedo decir lo que quiero…
Empezaré rogándole un perdón a las personas a las que alguna
vez he mentido o he echo daño alguna vez, pues he perdido a gente así; pero más
aún me duelen esas personas que, aún habiéndoles hecho daño o haberlas
engañado, siguen a mi lado. Tengo un gracias especial a aquellas personas que
ahogan mis pataletas, unos con abrazos, otros haciéndome reír y otros llorando
conmigo en silencio.
Me veo obligado por mi corazón a dedicar un apartado
especial a cierta persona que, por mucho que odio y por mucho daño que me haya hecho,
no puedo dejar de querer con todo mi ser. Te doy las gracias por llenar un vacío
que me atormentaba por dentro, y por dejar que me acune en tus labios.
Y antes de terminar voy a dedicar unas líneas a aquellas
personas que podría haber conocido y, por juegos del destino, nunca hice y quizá
ahora formarían una gran parte de mi.
Aún me queda mucho por vivir (espero), pero si ahora mismo
muriera os daría las gracias a todos por hacerme valorar un poco esto a lo que
se suele llamar vida, pues entre todos formáis la mía.
Desde lo más profundo de un corazón en reformas, gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario