viernes, 14 de septiembre de 2012

El sueño de un dios - Parte 1

Llevaba más de treinta minutos aguardando entre barriles, agazapado observando la escena. La muchacha había demostrado ser una gran luchadora, y aunque el azufre y el fuego aún se podían respirar en el ambiente yo ya sabía que todo había pasado. Había visto muchas personas capaces de plantarle cara a un demonio, pero a ninguna (descartándome a mí, por supuesto) capaz de vencerlo. 
Observé que el granero había acabado mal tras la disputa: marcas de zarpas y heno chamuscado predominaban en la escena. 

La joven cayó al suelo, inconsciente. Era  mucho pedir que saliera ilesa del combate. La sangre salía a borbotones del costado izquierdo de su cuerpo, dejando un charco que se extendía más y más a mi alrededor. Decidí salir de mi escondite, cogerla en brazos y sanarla en mi casa. Una vez que la dejé en la cama pude observarla mejor: tenia el cabello plateado y apenas le llegaba a la nuca. Sus ojos eran oscuros como la misma noche. Era bajita y delgada, y a simple vista se podría decir que no llegaría a las dieciséis primaveras. 

Estaba tendida en mi cama, sin ropa y aún inconsciente. Al parecer el agua bendita, los rezos y el jugo de mandrágora habían hecho que la herida sanara casi por completo, dejando únicamente una leve franja rosada en su piel blanca. Hacía mucho que nadie ocupaba mi cama (no al menos para dormir). Aún me pregunto que hubiera pasado si no me hubiera encontrado con ella en aquel fatídico momento y hubiese decidido seguirla... 

Pero algo me saca de mis pensamientos, giro la cabeza rápidamente y la observo. Tiene los ojos abiertos, aunque aún no sabe dónde esta. Creo que debo ir preparando unas cuantas explicaciones...

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