Hace poco algo extraño ha pasado en mi vida, hace poco menos de dos meses un ser ha entrado a patadas en mi mente, tirando de una patada mis defensas. Aún ahora sigo sin comprender como demonios alguien es capaz de llegar, sin conocerme de nada, atropellar mi frialdad y derribar mis muros contra el exterior. Es alguien que no me analiza, ni siquiera me juzga; sólo escucha, aconseja, sonrie y consuela. Es un ángel caído con un chaleco a prueba de mentiras, capaz de irradiar confianza en una rata traidora como yo.
Ahora no se que hacer, en cualquier momento cualquiera podría apuñalar al otro, y cada vez mostramos más y más puntos débiles. Cada vez más cerca el uno del otro, más cerca del filo de la espada que nos protege y nos puede dañar a la vez. Y sólo rezo para que ninguno de él primer paso hacia la traición, porque esa espada acecha a un punto clave, y no sé si esa herida cicatrizaría algún día...
Como ya te he dicho, no me esperaba esta entrada, sinceramente, esperaré estar a la altura.
ResponderEliminar