Llevo mucho tiempo encerrado en una jaula que yo mismo he forjado, saludando al exterior con una falsa sonrisa desde los barrotes. Y hace poco intenté salir, asomandome al exterior, pero los ataques y la presión casi me hicieron volver.
¿Es justo vivir por y para los demás, sin ser cómo de verdad eres; siendo una arcilla que se moldea a gusto de los que te rodean?
Llevo más de cinco años siendo como los demás quieren que sea. Pienso seguir desviviéndome por los demás, pero siempre siendo yo mismo, sin mentiras ni engaños. Acabé con la rata y hoy acabo con la máscara.
A partir de este día este trovador no se disfrazará más, le pese a quién le pese.
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